NAVIERA ARMAS

 

PUERTOS CANARIOS

 

ARN

Vicente Marrero, presidente de la Asociación de Reparaciones Navales (ARN) de Las Palmas, se ha convertido en los últimos años en uno de los empresarios más activos de Gran Canaria. Es también presidente del Clúster Marítimo de Canarias, de la Federación Provincial de la Mediana y Pequeña Empresa del Metal de Las Palmas (FEMEPA). Es, además, vicepresidente de la Confederación Canaria de Empresarios. El pasado año fue elegido Hijo Predilecto de Las Palmas de Gran Canaria. Actualmente, ocupa un puesto directivo en ASTICAN, pero desde la atalaya de la Presidencia de la ARN afronta la defensa de todas las empresas del sector por igual.

- ¿Qué balance hace de su gestión hasta el momento al frente de la ARN?

- Puedo afirmar con objetividad que el  sector de las reparaciones navales se caracteriza por su excelente capacidad física, ya que contamos con muy buenas instalaciones de varada, y también por su extraordinaria capacidad de adaptarse continuamente a las circunstancias variables del mercado. Nuestra sector ha superado varias crisis a lo largo de la historia reciente, la de los últimos cuarenta años. Hemos aprendido a estar en reconversión permanente, no sólo por la variable carga de trabajo, sino por la innovación de la tecnología que continuamente se incorpora a los buques. Esta característica del mercado requiere de nuestras empresas que estén a la última en todos los avances que permanentemente se incorporan a las embarcaciones. Nuestras empresas están continuamente formando a su personal con el fin de mejorar su pericia y saber hacer, para así dar satisfacción a los exigentes requerimientos de los clientes.

- En los últimos meses son ya varias las empresas en Canarias que han derivado su actividad hacia el segmento de las reparaciones navales.

-Actualmente componemos el sector un centenar de empresas. Empresas bien ubicadas, mayormente en suelo portuario, bien equipadas y con estructuras de personal suficientes y flexibles para hacer frente a la demanda de trabajo variable a lo largo de cada ejercicio. De continuo estamos perfeccionando nuestros procedimientos de trabajo de última tecnología y materiales más sofisticados. Y todo esto lo hacemos con la idea de optimizar nuestros costos, para poder así acceder a las ofertas con posibilidades de éxito.

- ¿Qué gestiones internacionales se están realizando desde el ámbito público y privado para convertir Canarias en el taller del Atlántico para buques offshore?

- Un alto porcentaje de los socios de ARN cuentan con certificados de calidad, medio ambiente y de seguridad y salud. El alcance de estos certificados es necesario para poder concurrir al mercado internacional de reparaciones navales. Esta cuestión ha sido clave para acreditar en otros países la capacidad técnica y económica de las empresas del sector, aspectos estos que son apreciados por nuestros clientes. Estos certificados, que acreditan y validan la capacidad técnica y económica de nuestros asociados, nos exigen un esfuerzo continuo de mejora de los servicios y constituyen una garantía muy importante para los clientes. Dan mucha confianza a los armadores, que ponen sus buques en nuestras manos.

- ¿Qué asuntos pondría sobre la mesa para una mejor gestión empresarial en este sector?

- La reparación de un buque es un proyecto colectivo, en el que la coordinación de la concurrencia de empresas y riesgos es fundamental. Intervienen varias empresas privadas conjuntamente con todos los servicios públicos que funcionan en el puerto para dar servicio a los buques. Quisiera destacar la necesaria colaboración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. Es fundamental y efectiva su implicación en la reparación naval. La Autoridad Portuaria se implica y soluciona buena parte de las necesidades que plantea nuestra ARN y esto beneficia a nuestro cliente y favorece la consolidación del sector. A modo de ejemplo, la puesta a disposición de espacio para reparar y la exención de la Tasa de Buque para los que vienen a reparar. Tenemos otros asuntos pendientes de resolver, pero lo que he dicho es muy positivo. El asesoramiento y dirección de los prácticos y la colaboración de los remolcadores y el personal de amarre para realizar atraques y varadas óptimas y compatibles con otros usos de la línea de atraque hay que destacarlo y los reparadores se lo agradecemos continuamente. Debo reconocer, y nos sentimos orgullosos, en definitiva, de que todos los implicados en la reparación naval seamos conscientes de que la misma es fundamental para el desarrollo y crecimiento de nuestra economía insular.