NAVIERA ARMAS

 

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A través de su cuenta de LinkedIn, el CEO de Maersk, Søren Skou, planteó que la Organización Marítima Internacional (OMI) prohiba la construcción y, en consecuencia, el uso de buques que utilicen combustibles fósiles. El alto ejecutivo puso como ejemplo, en ese sentido, lo obrado por la Comisión Europea respecto de los automóviles que en 2035 no podrán tener motores a combustión.

“La Comisión Europea propone poner fin a la producción de automóviles con motor de combustión en 2035. La Organización Marítima Internacional debería hacer lo mismo con los barcos que funcionan con combustibles fósiles con objetivos ambiciosos y medidas para descarbonizar el transporte”, indicó Skou.

En un video, posteado en la misma red social, el principal ejecutivo de la naviera danesa profundizó en que la prohibición de este tipo de naves debe acompañarse de un impuesto global al carbono.

“Combinados, un impuesto global al carbono y el fin de los barcos que funcionan con combustibles fósiles serían una fuerte señal para el ecosistema de transporte marítimo, incluidos los astilleros y los productores, sobre la dirección en la que sopla el viento. Necesitamos acelerar los esfuerzos para alcanzar los objetivos globales de reducción de emisiones ”, señaló el CEO de Maersk.

Skou propuso poner una fecha límite y la introducción gradual de un impuesto que llegaría a los 450 dólares por toneladas de combustible fósil, lo que -a su entender- ayudaría a reducir la brecha de precios entre los combustibles fósiles de hoy y las fuentes energéticas limpias del mañana.

“A medida que se reduce la brecha de precios, el Índice de Diseño de Eficiencia Energética de la OMI en sus próximas fases podría ser el instrumento para hacer de la fecha de finalización de los barcos de combustibles fósiles una realidad global”, explicó Skou.

Según estimaciones, la industria marítima -que transporta el 90% del comercio internacional- es responsable del 3% de las emisiones de CO2 del mundo.