Las aguas de Nigeria vuelven a inundarse de crudo en lo que sería el segundo gran revés ambiental de la nación en tres meses. La madrugada del pasado miércoles 3 de febrero el Trinity Spirit, un barco de producción de petróleo capaz de almacenar alrededor de 2 millones de barriles de este líquido, explotó frente a las costas de Nigeria con 10 tripulantes a bordo. Aún no se han confirmado muertes, pero los trabajadores siguen desaparecidos.
La compañía, que tenía el buque en alquiler, ha iniciado una investigación interna. Pero no ha sido la única. Gbenga Komolafe, director ejecutivo de la Comisión Reguladora de Petróleo Upstream de Nigeria, ha dado instrucciones a sus agentes “para que se muden y realicen un informe del incidente a gran escala”. Un seguimiento que el Gobierno ha decidido llevar después de que en noviembre, un pozo tratado por el productor Aiteo Eastern E&P Co. también detonará y vertiera petróleo y gas al aire y al río durante cinco semanas.

