LA NAVIDAD SABE A GRAN CANARIA

 

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Hasta ahora, los programas de monitorización de los residuos plásticos marinos se han centrado en cuantificar la cantidad de desperdicios que llegan a las costas; sin embargo, el trabajo de un equipo internacional de investigadores en el que participa la ULPGC propone una metodología innovadora que va más allá, al identificar no sólo el tipo de residuos, sino también qué productos, marcas y empresas están detrás de los mismos, lo que supone un salto cualitativo importante a la hora de fijar la trazabilidad de los residuos.

El sistema ha sido desarrollado por expertos y expertas de Universidades y centros de investigación de Brasil, Marruecos, España, Panamá, Reino Unido, Sudáfrica, Francia, Estados Unidos y Colombia, estos últimos son los que han dirigido la investigación liderada por el profesor Nelson Rangel Buitrago. El método se inspira en la taxonomía que se emplea en Biología para la clasificación de los seres vivos, de forma que los objetos que se encuentran en la naturaleza se puedan organizar jerárquicamente por categorías a partir de datos como el material del que están hechos, el producto concreto, la marca comercial y la empresa fabricante. Este enfoque amplía la cantidad de datos que se recogen y monitorizan, proporcionando una visión de conjunto más precisa del problema que suponen los residuos plásticos en el mar.

Para testear la efectividad del sistema, los investigadores analizaron más de 900 residuos plásticos recogidos en seis países; de ellos, 128 corresponden a la bahía de Formas, en la costa de Agüimes (Gran Canaria), enclave de elevado valor ecológico que combina condiciones oceánicas de alta energía con una importante acumulación de residuos marinos transportados por corrientes y actividades humanas. En este punto del litoral grancanario, los investigadores de la ULPGC identificaron 53 productores y 65 marcas comerciales, y además pudieron comprobar la validez de la clasificación también en territorios insulares, y en contextos geográficos y ambientales diferentes.

Los residuos plásticos son una de las señales más persistentes de la actividad humana sobre el planeta, capaces de permanecer décadas en el ecosistema; esta nueva clasificación puede contribuir no solo a mejorar los programas de monitorización ambiental, sino también a apoyar políticas de gestión de residuos, responsabilidad de los productores y estudios sobre el impacto global de la sociedad en el denominado Antropoceno, la época geológica marcada por la influencia humana sobre la Tierra. Los autores insisten en que no es una clasificación que busque señalar a empresas concretas o atribuir responsabilidades, sino a conocer mejor qué residuos y cómo llegan a las costas. Como explica Leví García Romero, uno de los firmantes, “los plásticos son una de las huellas más visibles de la actividad humana sobre el planeta. Con esta metodología proponemos una forma de estudiarlos no solo como residuos, sino también como indicadores de nuestros patrones de producción, consumo y transformación del medio ambiente, especialmente en ecosistemas costeros que se están comportando como un sumidero de residuos que provienen de los océanos y mares”.

La revista Anthropocene ha publicado los resultados de este amplio trabajo, en el que por parte de la ULPGC consta la firma de los investigadores Leví García Romero y Carolina Peña Alonso, adscritos al Grupo de Geografía, Medio Ambiente y Tecnologías de la Información Geográfica del Instituto de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG).