El Consejo de Gobierno del Cabildo de Gran Canaria aprobó hoy dar un paso más en su respaldo estratégico al sector primario con la aprobación de dos convocatorias de subvenciones extraordinarias a la ganadería y al sector pesquero, artesanal y acuícola como respuesta a las repercusiones en sus costes de producción de la crisis de Oriente Próximo.
En concreto, se destinarán 1,8 millones de euros dentro de una convocatoria extraordinaria para el sector ganadero insular, cuantía que podrá ser incrementada en un importe máximo de 500.000 euros. Por otro lado, se prevén otros 400.000 euros en la convocatoria extraordinaria de ayudas a la pesca artesanal y la acuicultura, ampliables en otros 100.000 euros.
El Cabildo de Gran Canaria propone reducir los costes de los medios de producción en su Plan Estratégico del Sector Primario (PESP-GC). Por lo tanto, esta actuación se encuadra de forma directa en la misión de alcanzar mayores cotas de soberanía alimentaria y en la visión de garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible de la isla.
La propuesta de la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria, coordinada por Miguel Hidalgo, aprobada en Consejo de Gobierno destaca en su argumentación que esta coyuntura excepcional incide de manera singular en territorios ultraperiféricos como la Comunidad Autónoma de Canarias, cuya condición geográfica, estructural y económica determina una especial vulnerabilidad frente a perturbaciones externas de esta naturaleza.
Se añade que esta circunstancia ha quedado acreditada en anteriores episodios de inestabilidad internacional en los que los efectos sobre el tejido productivo canario se manifestaron con mayor intensidad y persistencia que en el resto del territorio nacional.
En relación con el sector pesquero, la propuesta incidió en que la pesca artesanal y la producción de peces en acuicultura es una actividad generadora de rentas en el sector primario, a la vez que aporta un producto local de alta calidad y elevado valor nutricional que es muy apreciado por el conjunto de la población.
El subsector de la pesca artesanal y la acuicultura en Gran Canaria padece una severa limitación estructural motivada por la elevada dependencia de la importación de insumos, derivada de la insularidad y de los sobrecostes asociados al transporte y aprovisionamiento.
En el ámbito pesquero y de la acuicultura insular, los productores afrontan elevados gastos operativos y energéticos en el desarrollo de su actividad, un alto coste de los medios de producción y una fuerte presión por la introducción de productos pesqueros frescos de otros países o congelados a bajo precio.
Asimismo, se detectan importantes desequilibrios en el mercado interior pesquero, donde existe una creciente diferencia entre los precios percibidos por el productor y los de venta al consumidor final, además de altos costes energéticos y requerimientos técnicos en las cofradías y cooperativas.
El conflicto armado iniciado el 28 de febrero de 2026 en Oriente Próximo ha agravado el contexto internacional actual, generando una situación de inestabilidad geopolítica con efectos directos e indirectos sobre la economía global, los mercados energéticos, las cadenas de suministro y los flujos de transporte de personas y mercancías.
El aumento excepcional de los precios de los combustibles utilizados por la flota constituye el principal factor de presión sobre los costes operativos. Las estimaciones internas realizadas por los servicios de la Comisión Europea indican que es probable que esta crisis afecte de manera particularmente intensa a la producción primaria de productos pesqueros y acuícolas, habida cuenta del incremento previsto de los costes energéticos y de su peso estructural en la actividad extractiva.
De mantenerse esta tendencia y en ausencia de medidas específicas que mitiguen el impacto económico sobre las explotaciones pesqueras, el riesgo de cierre de empresas ya consolidadas en el frágil entramado del sector primario de Gran Canaria sería elevado. Esto comprometería no solo la continuidad de la actividad productiva, sino también la estabilidad socioeconómica de las zonas costeras y la preservación de un sector estratégico para la soberanía alimentaria insular.

