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Los sistemas de captura y almacenamiento de carbono a bordo de los buques (oCCS) pueden contribuir a reducir las emisiones de CO₂ de una parte de la flota existente mientras se desarrollan las cadenas de suministro de combustibles alternativos, según el nuevo informe de Lloyd’s Register (LR) Applying Onboard Carbon Capture & Storage to Existing Ships. Sin embargo, la sociedad de clasificación advierte de que su implantación dependerá de la disponibilidad de infraestructuras para descargar el CO₂ capturado y de una mayor claridad regulatoria.

Dicho estudio señala que solo alrededor del 4% de la capacidad de producción de combustibles con emisiones de gases de efecto invernadero próximas a cero que será necesaria en 2030 ha alcanzado hasta ahora una decisión final de inversión. Además, el porcentaje de tonelaje contratado preparado para utilizar combustibles alternativos descendió del 45% en 2024 al 37% en 2025.

En este contexto, LR prevé que una parte importante de los buques operativos o en cartera seguirá utilizando combustibles derivados del petróleo durante buena parte de la próxima década. La captura de carbono podría, por tanto, complementar a los combustibles alternativos y las medidas de eficiencia energética para reducir las emisiones del transporte marítimo.

El informe señala que algunas tecnologías de captura de carbono a bordo han superado ya la fase de prototipo y están comenzando su despliegue comercial. Los sistemas instalados a escala real permiten capturar entre el 30% y el 40% de las emisiones de CO₂, mientras que proyectos piloto de mayor tamaño tienen como objetivo alcanzar tasas próximas al 70%.