Representantes de medios de comunicación de Canarias tuvieron la oportunidad hoy de conocer a fondo al nuevo buque de la Naviera Armas, el 'Volcán de Tagoro', en un trayecto entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Los periodistas, que han venido informando de las característica de este buque durante los últimos meses, comprobaron sobre el terreno las singularidades de una embarcación singular, un barco que Armas define como el "buque de alta velocidad más avanzado a nivel mundial".
Como es sabido, este nuevo buque, que cubre el servicio de transporte de carga y pasajeros entre las dos islas capitalinas canarias en sólo hora y media, rinde homenaje al volcán más reciente de Canarias, el Tagoro, de carácter submarino, cuya erupción se produjo al sur de El Hierro entre octubre de 2011 y febrero de 2012.
Mide 111 metros de eslora por 31 de manga y tiene capacidad para 1.165 pasajeros, distribuidos en zonas Premium, Economic y Turista. Cuenta con 16 tripulantes, un garaje en dos cubiertas para 215 coches y 595 metros lineales para carga rodada y una velocidad contractual de 35 nudos para un peso muerto de 600 toneladas. Su construcción costó 74 millones de euros.
Este catamarán, que responde a las características de diseño habituales del astillero australiano Incat, cuenta con mejoras sustanciales en cuanto a rendimiento que incluyen mayor velocidad, menor consumo de combustible y mejor estabilidad, asegura la naviera. Clasificado por la sociedad DNV-GL, tiene un registro de 10.800 toneladas brutas y es propulsado por cuatro motores MAN 28/33D STC 20V, con una potencia de 9.100 kw cada uno, que accionan igual número de water jets del fabricante finlandés Wärtsila. El 'Volcán de Tagoro' puede alcanzar una velocidad máxima de 43 nudos.
Con tres espacios de restauración, una tienda, zona para fumadores en popa y un área infantil, los pasajeros disponen de sillones forrados de polipiel bajo los que se encuentran equipos de salvamento individuales. Cada asiento dispone de conexión eléctrico y puerto usb.
El buque está comandado por jóvenes profesionales. Matías Ramos, de 43 años, es el capitán. Cuenta con Roberto García, de 30 años, como jefe de máquinas. Entre la tripulación, según cuenta el contramaestre, hay una especial dedicación a la atención individualizada del viajero, al estilo de las azafatas de avión.
Lo que más sorprende al pasajero, sin duda, es la espectacular potencia de esta singular embarcación, cuya maquinaria, nada más salir de puerto, impulsa de forma notable las mil toneladas de peso muerto del catamarán, como si de una lancha motora se tratase.




