El primer pacto internacional para proteger las aguas oceánicas, conocido como Tratado de Alta Mar o Tratado Global de los Océanos, entrará en vigor el próximo 17 de enero.
Ese tratado pretende declarar un 30% de la superficie de alta mar como área protegida antes de 2030. Se trata de un instrumento global jurídicamente vinculable que tiene como objetivo proteger la biodiversidad en alta mar, es decir, en aguas más allá de 200 millas náuticas (límite de las aguas de jurisdicción nacional).

